Yo también me bajo en Atocha...
"...forse è più facile innamorarsi di qualcuno k non pensavi mai e poi mai ti sarebbe piaciuto. Davvero, la maionese è così, può impazzire da un momento all’altro, un istante sembra perfetta e l’istante dopo tutti gli ingredienti se ne stanno per i fatti loro… Ma se ci riuscite non c’è niente k vi potrà fermare...”
Tantas personas alrededor, arrastrando maletas, recuerdos, sonrisas y alguna que otra lágrima. En Atocha, sentada bajo unas enormes plantas que en esos momentos me quitan parte de todo el aire que me gustaría respirar. Con las piernas encogidas, y un libro recién empezado encima, levanto la vista para observar lo que ocurre a mi alrededor.
Cuantas caras desconocidas, cuantos gestos cansados, y cuantos movimientos de muñeca, para ver si aún queda mucho para partir. Una chica abraza con fuerza su bolso, a su izquierda una señora devora un bocadillo con tantas ganas que me está entrando hambre... a la derecha un chico medio dormido, deja caer sus piernas sobre una bolsa azul, que debe haber viajado mucho.
Arriba todo se mueve... pero a los cinco minutos arriba es abajo, y sí abajo aquel chico moreno continua con las piernas cruzadas, con las manos en los bolsillos y la mirada triste.
Respiro al poner el pie en el suelo. De nuevo en Córdoba, me subo a un taxi con la mejor compañía, y veo las calles pasar, lo fotografío todo en mi cabeza, y seguimos hasta marte...
Escuchando Grandaddy "He´s simple..."
Habitantes de paso de este blog, aquí dejo las respuestas al meme con el que me han enganchado una vez más xddd. Pero viniendo de parte del rey; pues me animo a contestar, y de paso (y sintiéndolo mucho xddd) engancho a tres personitas como por ejemplo Angel caido, bita y katreyuk (aprovecho para decir que este último, también conocido como el sr crocanty en breve nos mostrará la próxima edición del Kamasutra xdddd :*)
Meme
El Otoño (con mayúsculas)esta vez se está haciendo notar, colándose sigilosamente por cada hueco de este pequeño piso. Mientras sacaba las macetas a la terraza, y veía llover una vez más en lo que llevamos de semana, pensaba en todos los momentos que la vida nos tiene guardados para ir regalándonos poco a poco. Cuántas personas se cruzan en nuestro camino..., ¿o somos nosotros los que nos cruzamos en el suyo?.
Abrázame fuerte para que el eco no quepa entre nosotros...
Ya no recuerdo cuanto tiempo llevo sentada, en esta silla de cuatro estaciones. No consigo recordar mi nombre, ni saber qué me trajo hasta aquí. Quizás fue el viento de un invierno furioso, o el agua de un abril de refrán. Quizás fue una rama de canela enorme sobre la que me quedé dormida un verano, o el olor a sal de este mar que me moja los pies.
Subí corriendo las escaleras, esquivando abrigos y bufandas ajenas, buscando con la mirada el cartel que me llevaría hasta ti, hacia tu despedida. Busqué entre la gente tu mirada, tu jersey azul, tus labios de seda, aquellos que la noche anterior deletrearon palabras prohibidas durante aquel baile clandestino de promesas y futuro incierto.
Somos pequeños... ¿no os habeis dado cuenta?...
Ya es medianoche, y me viene a la mente tu mirada semicastaña- semiverdosa...
¿Qué es un torbellino de sensaciones?... ¿es más sencillo sentirlo que explicarlo? puede ser...
(AQUI 1) Y ahí va él... con su sonrisa reflejada en el retrovisor, enviando mensajes con la mirada, descubriendo perfumes ajenos al de ella.
A menudo nos preguntamos por la definición de felicidad, intentando encontrar una respuesta clave, sin embargo, con el día a día, es facil darse cuenta de que los pequeños momentos son aquello que van impregnando nuestra vida de felicidad en pequeñas dosis.
Es
Un día más que pasa... según me avisa el reloj de la cocina, y el silencio que invade la calle poco a poco, hasta que dan las once y cuarto y el tren se acerca anunciando su paso cerca de casa. A estas horas no quedan manos diminutas enganchadas a las vallas que separan las vías del parque.
Este domingo amanece con cara de melancolía.
...y las palabras guardadas trás aquella reja, veían la vida pasar...
¿Qué es para ti la felicidad?
Aquel día al despertarme conocí a aquel del que tanto había oido hablar... un tal amor, que llegaba de puntillas, silenciosamente. El mío no llegó así... que se le va a hacer. Entró rápidamente, alzó la persiana, saludó a los nuevos rayos de sol, sopló a las velas medio derretidas de la noche, y me dió tu nombre escrito en un papel.
Una llamada telefónica basta para cambiar de rumbo, llenar la maleta, fotografiar con la mirada todo lo que ya has recorrido, sonreir ante el nuevo cambio, y verte reflejada en el retrovisor que deja atrás un paisaje maravilloso.